
Las claves son mantener un buen sueño, comer saludable, hacer deporte y chequear su salud constantemente.
Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y la mayoría de estas pueden prevenirse actuando sobre los factores de riesgo que están ligados a los hábitos de vida tales como el tabaquismo, las dietas abundantes en sal, grasas, harinas, la obesidad y el consumo de alcohol.
Sin embargo, para el Dr. Francisco López Jiménez experto de Mayo Clinic, mejorar la salud cardiaca no requiere hacer cambios extraordinarios.
Uno de los factores que más disminuye el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca es pasar de tener un estilo de vida sedentario a estar activo, incluso una hora a la semana. Por supuesto, cuanta más actividad hagas, mejor te sentirás.
Los profesionales de la salud de Mayo Clinic desarrollaron el “Plan de Mayo Clinic para el Corazón Saludable” el cual se encuentra completo en el libro Plan para un corazón saludable de por vida (Mayo Clinic Healthy Heart for Life!)Uno de los mensajes claves para resaltar es que incluso los cambios pequeños pueden hacer una gran diferencia.
El Dr. López Jiménez explica algunos de los pasos para comenzar, que incluye el libro y que describe un plan rápido de dos semanas para tener un corazón saludable “Comer 5, Moverse 10, Dormir 8”:

1. Comer 5. Se trata de comer cinco porciones de frutas y vegetales por día para reforzar la salud del corazón. Comienza en el desayuno incluyendo al menos una porción de frutas o vegetales y así con todas las comidas y entre comidas.
2. Moverse 10. Agregar al menos 10 minutos de actividad física de intensidad moderada a tu rutina diaria ayudarán a mantener tu corazón sano. Las recomendaciones médicas dicen que hay que hacer actividad física durante 30 minutos o más por día, pero, en resumen, incluso 10 minutos hacen la diferencia.
De hecho, estudios comprobaron que con 60 a 90 minutos de actividad física por semana se puede reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca hasta un 50 por ciento.
3. Dormir 8. La calidad del sueño es importante para el corazón. Puede ser difícil hacerte tiempo para dormir bien, pero es muy importante. Durante dos semanas, trata de tener ocho horas de sueño de buena calidad. Sí, las necesidades de sueño de cada persona varían ligeramente, pero ocho es un número ideal.
4. Y así también debe chequear su salud constantemente.
Tu sangre ofrece varias pistas sobre la salud de tu corazón. Por ejemplo, los niveles altos de colesterol “malo” en tu sangre pueden ser una señal de que te encuentras a mayor riesgo de tener un ataque al corazón. Además, otras sustancias en tu sangre pueden ayudarle al doctor a determinar si tienes una insuficiencia cardíaca o si estás a riesgo de desarrollar placas en las arterias (arterioesclerosis).
A continuación, damos un vistazo a algunos análisis de sangre que puedes hacerte con indicación médica para diagnosticar y controlar las enfermedades cardíacas.
Perfil lipidico:
Un análisis de colesterol completo, también llamado «perfil lipídico», mide la cantidad de grasas (lípidos) en la sangre. Estos valores pueden indicar si estás en riesgo de padecer un ataque cardíaco u otra enfermedad cardíaca. La prueba generalmente incluye mediciones de lo siguiente:
Colesterol total. Corresponde a la suma del contenido de colesterol en la sangre. Un nivel alto puede indicar un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.
Colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL). A veces se lo denomina «colesterol malo». Una cantidad excesiva de este colesterol en la sangre produce la acumulación de depósitos de grasa (placas) en las arterias, que reduce el flujo sanguíneo. En ocasiones, estos depósitos de placas se rompen y causan problemas cardíacos y vasculares graves.
Colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL). A veces se lo denomina «colesterol bueno», porque ayuda a eliminar el colesterol LDL, y mantiene las arterias abiertas y la sangre fluyendo con más libertad.
Triglicéridos. Los triglicéridos son otro tipo de grasas que se transportan en la sangre. Por lo general, los niveles altos de triglicéridos indican que puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Glicemia. Es la medida de la concentracion de glucosa libre en la sangre, suero o plasma sanguineo.
Hemoglobina Glicosilada. La prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c) es un examen de sangre para la diabetes tipo 2 y prediabetes. Mide el nivel promedio de glucosa o azúcar en la sangre durante los últimos tres meses. Los médicos pueden usar la prueba HbA1c sola o en combinación con otras pruebas de diabetes para hacer un diagnóstico.
ELP (Electrolitos Plasmáticos). Este examen mide la cantidad de potasio en la porción líquida (suero) de la sangre. El potasio (K+) ayuda a los nervios y músculos a comunicarse. También ayuda a movilizar los nutrientes hacia las células y a eliminar los productos de desecho de éstas.
Los niveles de potasio en el cuerpo están controlados principalmente por la hormona aldosterona.
BUN/creatinina. Relación entre el nitrógeno ureico en sangre y la creatinina (BUN: creatinina) La prueba de nitrógeno ureico en sangre (BUN, por sus siglas en inglés) mide la cantidad de urea en la sangre. La urea es un producto de desecho que se produce cuando se degrada la proteína en el cuerpo.
Microalbuminuria. La prueba de microalbuminuria se realiza para detectar pequeñas cantidades de proteína, llamada albúmina, en la orina. Si los riñones se dañan como una complicación de la diabetes, la albúmina puede pasar a la orina. El análisis de microalbuminuria es la mejor manera de detectar daño renal (en los riñones).
La albúmina también se puede medir mediante un examen de sangre u otro examen de orina llamado examen de proteína en orina.
Todos estos exámenes están disponibles en nuestro laboratorio Clínico Virginia Sáenz Fuenzalida
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Parte de texto extraído de AméricaEconomía.com

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